CUANDO ZINEDINE Zidane decidió colgar los botines, muchos aficionados del fútbol pensaron que un ciclo en el deporte se había cerrado definitivamente.
"El Mago Blanco" dijo hasta aquí y con su jubilación, se llevó toda su elegancia que es incomparable e inigualable.
Con el adiós de Zizou, los campos de juego quedaban huérfanos, el verde del césped no parecía tan verde porque en el horizonte no se vislumbraba que emergiera otro genio, pero de pronto para los nostálgicos y románticos llegó el delantero argentino Lionel Messi, un enano al que le dicen "Pulga", un mote poco apropiado para un "crack".
Es zurdo y compacto, físicamente fuerte, pero más destacable es su fuerza mental. Él es un niño prodigio capaz de sacar provecho del milímetro que le dan los defensas.
Capaz de realizar esas jugadas que los hinchas guardan en la mesita de noche, esas que le erizan la piel al más reacio de los aficionados.
Hoy el mundo se rinde a sus pies y en Barcelona sueñan con volver a levantar la "orejona", pero lo mejor para los aficionados del equipo catalán es que Leo no ha tocado techo, todavía.
SELECCION
Messi en el Barcelona es un jugador capaz de cambiar la balanza, no así en la selección de su país donde aún no ha logrado calar del todo, lo que se ha convertido en una materia pendiente por aprobar.
Durante el campeonato Mundial de Alemania 2006, Messi se quedó en la banca de los suplentes mientras la selección local eliminaba a los sudamericanos.
Ver sentado al "pibito" no fue del agrado de muchos aficionados, quienes le reprocharon a José Pekerman, entrenador argentino en ese mundial, su poca confianza hacia el delantero.
En la era de Alfio "Coco" Basile, Messi ha sido protagonista. En la Copa América fue titular, condición en la que ya nadie duda ni discute.
RIVALIDAD
Aunque ahora Messi acapara las portadas de revistas, hay quienes ven en Sergio Agüero a su potencial rival, no solo en Argentina, sino también a nivel europeo.
Ambos tienen buenas cualidades, y Agüero es de esos delanteros de la estirpe de Romario, que dejan sentados a los porteros tras evadir las piernas de los defensas convertidas en hacha.
Lo que sí es cierto es que hay jugadores que a lo largo de su carrera hipnotizan a los hinchas. A ese ser con mil rostros tan volátil como el combustible, que lleva al cielo y al infierno a un jugador en un instante.